Crecimiento Personal

Para entender el significado de «zona de confort» voy a describirte un comercial muy particular y muy famoso aquí en Argentina. Hace ya varios años.

En este comercial, un hombre y una mujer compartían una mesa. Estaban comiendo, o estaban por comer. En la mesa podía verse claramente una mayonesa. Mientras esto sucede, se puede ver la promoción de una salsa parecida a la que estaban consumiendo. Era una mezcla de mayonesa y mostaza… la “mostaneza”.

Lo interesante de la publicidad -para mí- fue cuando la mujer le pregunta al hombre: “podríamos probar esa mostaneza no?” A lo que él contesta:

“¿para qué si así estamos bárbaro?”  Y en la imagen se puede observar a dos personas totalmente apáticas, sin energía y rutinarios. Puedes verlo aquí y observarlas tú mismo.

Cada vez que veo la frase “zona de confort” se me viene a la cabeza esta publicidad. El ejemplo -a mi entender- más claro para explicar su significado: “¿para qué? Si así estamos bárbaro…”

Estamos cómodos, seguros, porque ya conocemos ese lugar, hace años que estamos allí y tan mal no nos fue…

Excepto por esa incomodidad, esa vocecita interna, ese malestar. Algo te dice que hay algo más, algo mejor… pero no te atreves, porque total tan mal no te está yendo. E ignoras esa incomodidad. “no pasa nada” -te dices- “aquí estoy mejor”mejor malo conocido, que bueno por conocer”…

¿Te es familiar? Qué frases tan limitantes ¿no? Y solemos usarlas muy seguido, nos acostumbramos.

Pero ¿Por qué alguien querría quedarse en lo malo teniendo «algo bueno por conocer»?

Si dentro de las posibilidades que tenemos, hay una opción de crecer, de evolucionar… por qué no aprovecharla?

Bueno, parece muy obvio pero en la práctica no es fácil para todos. Y así y todo es posible.

Por qué salir de la zona de confort

salir de la zona de confort Photo by Brooke Cagle on Unsplash

¿Cómo saber si estoy «atrapado» en mi zona de confort? Y ¿por qué debería salir de ella?

Y claro, es que muchos de nosotros estamos tan desconectados de nosotros mismos que ni siquiera sabemos que estamos aferrados en ese lugar confortable, de modo que no nos preguntamos qué hay más allá.

¿Me explico?

Tienes que buscar dentro de ti y averiguar en primer lugar cuál es TU zona de confort. Pero ¿qué es?

Iñaki Kabato en su artículo de Psicoadapta explica el significado:

“En psicología la zona de confort se refiere a un estado mental donde la persona utiliza conductas de evitación del miedo y la ansiedad en su vida diaria, utilizando un comportamiento rutinario para conseguir un rendimiento constante sin asumir ningún riesgo, es decir, con el “piloto automático”. Es un espacio personal compuesto de estrategias y actitudes que utilizamos a menudo y con las que nos sentimos confortables, instalándose en nuestra manera de actuar porque nos sentimos seguros. Es una zona que sólo abarca lo conocido, ese ambiente donde estamos a gusto y  nos hace sentir seguros porque todo está bajo nuestro control, pero la pasividad y la rutina provoca apatía y vacío existencial, impidiendo el crecimiento personal al renunciar a tomar iniciativas que ensanchen los límites de esa zona. El bienestar que se siente no es producto de la satisfacción o el orgullo personal, sino de la ausencia de emociones negativas como la incertidumbre o la inseguridad al refugiarnos en nuestro entorno conocido. La zona de confort también es trabajar en algo simple en un entorno seguro sin querer promocionarse, o mantener una relación que da seguridad a pesar de estar a disgusto.”

Aquí queda claro por qué deberíamos animarnos a salir de ella. Nos estamos autolimitando, estamos creando un escenario de bienestar por miedo a ir más allá.

Entonces ¿cómo hago para salir e ir más allá?

Cómo lo experimenté en mi vida

Photo by Green Chameleon on Unsplash

Como siempre lo hago, te voy a contar mi experiencia y cómo he salido de ese lugar de supuesto bienestar.

Desde mis 18 años, trabajé en lugares convencionales, en relación de dependencia. Lugares modestos todos, así los elegía siempre en la creencia de que no necesitaba aspirar a más.

Muchos de los lugares en donde trabajé estaban al borde del abuso laboral. Y otros simplemente lo aplicaban… sin que yo lo note.

Cómo es eso de no notarlo? Es posible?. Lo fue en mi historia. Y por qué no lo notaba? Porque pensaba que lo que me pasaba o lo que vivía era algo que sucedía comúnmente en todos los trabajos. Después de todo no estaba tan mal. “Tan mal”… raro no?

Lo había naturalizado. Porque no quería ver. Y no era con intención claro, porque uno no quiere hacerse daño conscientemente. Al menos no la mayoría, pero ese es otro tema 😬

Lo cierto era que ese trabajo me daba seguridad, tenía mi dinero mensual, quedaba cerca de mi casa… en fin podría enumerarme muchísimas excusas, pero eran eso… excusas. No me sentía plena, algo no me gustaba, me inquietaba, quería irme de allí y luego inventaba una excusa para seguir allí.

Era mi zona de confort. Esa zona en la que me sentía segura y a la que desesperadamente (e inconscientemente) quería aferrarme porque el miedo al futuro, al fracaso era tal que prefería el poco dinero y el abuso que lanzarme al “vacío”, a lo nuevo, lo desconocido.

Abuso laboral y cómo detectarlo. Hablo más detalladamente de esto en mi post.

Y es cierto que todo está bien, sí claro. Por un tiempo…hasta que algo comienza a incomodarte, te sientes molesto, quizás triste, malhumorado, en fin… tú expresarás ese mal-estar según sea tu personalidad.

Y ese tiempo del que hablo dependerá de cada persona. Pueden ser meses, pueden ser años.

No sabes por qué te sientes triste, por qué estás siempre malhumorado, por qué estás atrapado en una rutina que no te agrada… Pero un día te das cuenta. Ya lo sabes. Necesitas cambiar de rumbo. Ese día que ya no tiene vuelta atrás porque ya lo decidiste. Sólo que no te animas a dar el salto.

Cómo dar el salto

Photo by Anthony Ginsbrook on Unsplash

En primer lugar, quiero que sepas que estos cambios no se dan de la noche a la mañana. Sí, existen personas que hicieron cambios radicales en sus vidas de la noche a la mañana y todo resultó súper. No siempre sucede así, porque afortunadamente no somos todos iguales. Date el tiempo que necesites.

Ya has dado el primer paso. Aceptar que necesitas un cambio.

Pero para dar ese salto y hacer un cambio necesitas conocerte. Estuviste mucho tiempo dormido.

Conéctate contigo, con tu ser, con tus emociones. Descubre lo que quieres para ti. No hagas nada precipitado solo porque otros lo hicieron. Tienes tu tiempo, respétalo. Y así te respetarás.

En mi post Conectar con tus emociones podrás encontrar técnicas para comenzar a hacerlo.

También puedes aprender a meditar, o si ya sabes cómo hacerlo busca el tiempo y dedícatelo. Explora en Youtube donde hay miles de vídeos con meditaciones guiadas para comenzar. Te recomiendo el vídeo Meditación Guiada Mindfulness – Por Louise Hay.

Si no estás cómodo con ese, busca el tuyo. No tienes que creerme a mí. Cree en ti.

Busca tu propio camino. No hay recetas mágicas. Esa “magia” que buscas está en ti, debes encontrarla.

Recuerda que cada persona tiene su tiempo, el proceso no es igual para todos. Ten paciencia. Si te hace falta también puedes recurrir a un terapeuta. A mí me fue muy útil durante mucho tiempo.

Sólo no te resistas. Recuerda que ya lo sabes. Confía en ello. Confía en ti.

Comienza tu autoconocimiento. Investiga. Si te cansas, detente por un momento y luego continúa con tu búsqueda. Repito: no te resistas porque ya no hay vuelta atrás. Eso que estás necesitando te espera. Insiste, persevera.

Una vez hayas descubierto tu camino hacia fuera de esa zona de confort que te has creído y como consecuencia creado, todo fluirá.

Ya has hecho lo más difícil, has dado el primer paso.

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