Crecimiento Personal

Vivir el presente

Un hecho concreto de mi vida me pareció la mejor manera de inaugurar esta sección. Un hecho que me obligó a «vivir el presente a pesar de…» . Mi historia.

Sin siquiera darnos cuenta, muchas veces somos incapaces de disfrutar de nuestra vida social. Es por eso que quise hacer un apartado especial para ese aspecto de tu vida en el cual nada parece ser suficiente para que logres la felicidad o el disfrute.

Sea cual sea el momento que estés viviendo sabe que puedes beneficiarte de él y hacerlo parte de un aprendizaje, un cambio de perspectiva y un encuentro con esa felicidad que tanto anhelas.

En mi vida pasé por varios momentos difíciles pero el que quiero contarte aquí es aquel en el cual me encontré lidiando con mis propios prejuicios y mandatos sociales. No estaba preparada.

O al menos eso creí.

Puedes que te sientas identificada con esta historia si eres mujer y has pasado por una situación similar. Pero si eres hombre y estás leyendo, te invito a quedarte ya que no es la historia en sí misma lo importante sino cómo lograr superarla.

Y no es que mi historia no haya sido importante (te aseguro que sí lo fue), sino que cada historia es única en la vida de cada persona. Tú seguramente tendrás la propia.

Presta atención a cómo logré pasar de un estado de tristeza total a mi estado de gratitud actual e intenta aplicar en tu vida los métodos que he utilizado.

En tu historia.

Mujeres sin hijos a los 40

Photo by Priscilla Du Preez on Unsplash

Cómo se hace para vivir el presente y disfrutar si no estás «cumpliendo» con uno de los mandatos sociales más importantes? Tener hijos.

Ufff… esa es mi historia.

Ya sea por decisión propia o no, digamos que no tener hijos pasados los 40 hace que te sientas «un bicho raro» en la gran mayoría de las ocaciones. Y muchas veces también te lo hacen notar. Es una realidad ¿Por qué negarlo?

Pero lo más importante aquí no es enojarnos con las personas que nos hacen sentir mal o con el mundo, sino aprender a manejar estas situaciones precisamente porque merecemos sentirnos bien, contentos, felices. En cualquier contexto. Creo que en esto estamos de acuerdo.

Por el año 2010, a mis 37 años fui sometida (debido a una mala condición de salud) a una histerectomía subtotal, en la cual conservé mis ovarios pero no mi útero.

No tenía hijos. Ni pareja.

Fue muy duro y triste para mí, porque toda mi vida soñé con tener familia e hijos.

Estaba muy vulnerable. Las enfermeras murmuraban, me miraban con compasión y la verdad que todo eso no mejoraba mi dolor. Cualquier cosa era motivo de tristeza para mí.

Quién me iba a querer así? No puedo «darle» hijos a nadie. Era lo que pensaba.

Mandatos sociales, cómo nos afectan no?

Lo cierto es que el tiempo pasó y en el año 2011 me reencontré con quien hoy estoy casada, iniciando una familia maravillosa y anotados en lista de espera para adoptar.

Wow wow! pero qué pasó en ese tiempo? Cómo pasé de ese estado de tristeza total a esta felicidad que, con sus altibajos, crece día a día?

Ok, la idea no es aburrirte con los detalles de mi vida o mi historia pero sí de contarte cómo he superado esa etapa, de modo que ya mismo te compartiré mi experiencia, cómo vencí esos «mandatos sociales» y prejuicios que no me dejaban disfrutar.

Creando una nueva realidad

Photo by Vadim Fomenok on Unsplash

Es el principio de todo cambio a mi entender. Cambiar la perspectiva, comenzar a crear una nueva realidad para ti. Y luego cada quien se irá acomodando y adaptando a esa nueva persona que nace en ti o que estaba dormida.

Y cómo logro esto?

No te voy a mentir, lo primero que inicié luego de mi operación fue terapia, la cual me ayudó y mucho durante mucho tiempo hasta hace muy poquito en que decidí que ya no era lo que buscaba. O necesitaba.

No hago terapia ahora, pero ese fue mi primer paso. El primer cambio de actitud, de visión.

Aprendí a valorar y disfrutar las cosas que sí tengo. Parece fácil, pero a veces no lo es tanto. Te explico en mi artículo Disfruta tu trabajo de qué manera aprendí a disfrutar aunque nunca fue para mí el trabajo deseado.

Cambio de perspectiva

Photo by Anika Huizinga on Unsplash

Sin duda uno de los cambios más significativos. No fue de los más fáciles pero créeme que fue el comienzo de una vida maravillosa.

Que no sea fácil no significa que es imposible. No importa la situación en la que te encuentres, si te hace mal prueba con un cambio de perspectiva.

Pero un cambio de perspectiva que tenga significado para ti. En mi caso, por ejemplo, no funcionaba comparar mi situación con otras peores, y no porque no me importaran sino porque el sentimiento de tristeza que estaba padeciendo era tan fuerte que para mí era lo único terrible en ese momento.

Un cambio de mirada que obligue a que te centres en todo lo bueno que te está pasando. En el presente.

El futuro aún no llega y el pasado ya no vuelve, de modo que lo único que tienes es el ahora para modificarlo, moldearlo y crearlo a tu antojo.

Sí, está en tus manos.

O sigues lamentándote por lo que no tienes, o das un «volantazo» y miras todo lo que sí puedes hacer y puedes lograr.

Libros de autoayuda

Photo by Annie Spratt on Unsplash

Qué piensas de los libros de autoayuda? Crees que verdaderamente ayudan? O que son simple palabrería?

Realmente no sé si a ti te ha pasado pero aquí, en Argentina, culturalmente no está muy «bien visto» leer libros de autoayuda, o al menos hace un tiempo era así.

Lo cierto es que yo leí varios de todos modos y realmente me han servido y mucho. Me gusta leer, y en los momentos en los que me sentí triste, la lectura era una buena opción de «escape».

Es porque cuando lees historias o novelas, te metes en ese mundo que te están contando. Y te lo imaginas, tu mente está ocupada en eso, imaginar. Si lees autoayuda… qué mejor opción para aprender de otros lo que a tí podría servirte hoy?

Particularmente me entusiasmé con este tipo de lecturas. Así que comencé leyendo el libro de Louise Hay: El poder está dentro de ti,  y luego dos libros de Wayne Dyer: Tus zonas erróneas y Tus zonas mágicas.

Claro que también leí alguna novela pero los de autoayuda realmente lograron que vea la vida de otra manera. Quizás tengas que saber elegir qué títulos leer o qué autores. En mi caso, los tres que te nombré anteriormente me fueron súper útiles y logré cambios maravillosos luego de leerlos.

De verdad dependerá mucho de cómo te conectes con ellos y sus historias o métodos, pero si estás triste… qué tienes que perder?

Leer un libro te obliga a quedarte en el presente. En ese texto. En lo que estás leyendo. Tienes ese momento para no estar triste.

Pruébalo y me cuentas.

Conecta con gente sana

Photo by Helena Lopes on Unsplash

A qué me refiero con gente sana? Personas que te hacen reír, que te distraen del momento feo que estás viviendo.

Y quizás alguien pueda decir: Pero y eso es sano? Salir de la realidad?

Entonces te cambiaría la respuesta por la siguiente pregunta: «Es sano estar triste?»

Es sano. Sí. Tienes que pasar por ese proceso. Claro que sí.

Pero no puedes quedarte allí por siempre.

Muchas personas nos cargan de negatividad sin siquiera saberlo o sin intención de hacerlo. Identifícalas y trata de no sentirte influenciado por sus creencias o pensamientos. Recuerda que su historia es diferente a la tuya. Solo tú sabes lo que estás sintiendo.

En este momento de vulnerabilidad necesitamos rodearnos de personas alegres, positivas. Ellas nos ayudarán mucho mejor en este proceso. Serán ese empujón que necesitamos para ver lo bueno que nos pasa, ya que lo malo lo tenemos más que claro. Es innecesario reforzarlo.

Sal de tu casa, disfruta el aire libre, conéctate con lo que recuerdes que te hace bien. Intenta disfrutar. Piensa qué es lo peor que puede pasar si disfrutas? Que te sientas bien? Imagínate. 🙂

Imagina que es fácil hacerlo. No antepongas la frase «para mí es difícil». Puedes disfrutar, eres capaz de hacerlo. Ve por ello!

Tus pensamientos pueden ser tu peor enemigo

Photo by Asdrubal luna on Unsplash

Te ha pasado que ante una situación que te está lastimando te imaginas el peor resultado y luego la realidad te demostró todo lo contrario?

Ni te cuento las veces que me pasó.

El problema con este tipo de pensamientos es que te pierdes el presente. Estás viviendo una realidad imaginaria, desgastas tu energía, te pones triste, te asustas… en fin.

Y todo eso tan terrible pasa sólo en tu cabeza!

No vivas en tu cabeza, es perjudicial, mucho más de lo que crees.

«Pero entonces qué hago cuando me vienen estos pensamientos? No los puedo controlar!»

Si no puedes controlarlos, identifícalos y cámbialos por mejores pensamientos. Imagina un mejor escenario, un final feliz. Es irreal el final feliz? El trágico también. Elige el mejor y te sentirás mejor. Créeme.

Pon en práctica este ejercicio y no te desanimes si no lo logras en el primer intento. Recuerda que quizás llevas muchos años pensando así. Sigue intentando hasta que comiences a lograrlo. De a poco se te hará hábito.

            1. Identifica el pensamiento tóxico
            2. Cámbialo por uno mejor

Cree en ti

Photo by Agnieszka Boeske on Unsplash

Finalmente creer. Creer es muy poderoso, es lo más poderoso que tienes. Cree en ti. Cree que puedes estar mejor. Cree que puedes cambiar.

Si crees creas.

Vuelve a pensar por qué estás triste y luego imagina en tu mente el escenario perfecto en el que quieres estar. Qué quieres cambiar.

Todos los días imagínalo, imagina los colores, los aromas, los detalles. Hazlos tuyos. Cree que sucederá. Que es posible.

Y recuerda: nada sucede si te quedas sentado esperando. Tienes que tomar las riendas de tu vida. Nada pasa mágicamente. Tienes que actuar.

Cuando tomas acción, pasa lo inesperado, a veces lo imaginado. Y a veces mejor de lo imaginado. El cambio está cerca…

Ve por él!

Si estás pasando por una situación triste, ojalá te sirva mi experiencia. En menos de un año, mis cambios fueron notables. Me alejé de todo lo que me hacía daño y me centré en mí.

Creí en mí. Tú también puedes creer en ti. Porque puedes todo.

Eres libre. Puedes elegir estar bien.

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